miércoles, 17 de septiembre de 2008

Fin de un capítulo

Pues sí, he cerrado una etapa de 3 meses que no creo que olvide jamás. Atrás quedan los momentos con los compañeros, los dolores de pies, las broncas con los visitantes, las sonrisas a veces forzadas, a veces no... Sí, irremediablemente todo eso va a quedar atrás, de poco sirven las buenas intenciones, el ya hablaremos por el messenger, porque esas cosas (lo digo por experiencia) se quedan en propósitos, sobre todo pasado un tiempo.

Más tarde os detallaré un poquico más mis últimos días en la expo. Tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, pero qué quereis que os diga, llevo una rallada de la ostia. Porque hoy era un día de despedidas en el que no he derramado una lágrima (cuando quiero puedo disimular y tragarme mis sentimientos), porque no quería que viesen que pese a todo, lloraba por ellos. A punto he estado de no ir, no quería que ocurriese lo que ha ocurrido, pero sabía que si no, luego me arrepentiría. Porque no hay nada más destructivo que el "y si..." para una persona como yo.

Sólo diré 3 cosas:

1) Los abrazos ni el cariño se piden, se dan, y hoy yo he pedido muchos... Alguno lo he notado sincero, pero mi rallada no es porque piense que no me aprecie la gente, es porque nuestras escalas discrepan radicalmente.

2) No es rallada cuando lo que pienso se puede sustentar por algo objetivo: las fotografías. ¿Por qué no salgo en las fotos de la gente y si lo hago es yo sola? Obviamente no es porque sea fea (que lo seré, pero no es el motivo principal)

3) Algo falla en mi relación con los demás cuando la única persona que se ha dado cuanta de que estaba mal, me ha preguntado por qué lloraba, se ha preocupado por mí cuando lo hacía y me ha dado un abrazo para consolarme ha sido Puri...


En fin, me hubiese gustado despedirme de personas de las que no he podido hacerlo, y me hubiese gustado despedirme de alguna persona que ni sabía que se había ido. Vamos, después de la decepción, me alegro de que sea así...